Del 10 al 17 de febrero de 2025, representantes de la Secretaría General de Misiones y Evangelización y de la Oficina General de Justicia, Paz e Integridad de la Creación de la Orden de los Hermanos Menores realizaron una visita a Japón, reforzando el compromiso franciscano por la paz y el diálogo interreligioso en Asia. Durante esta visita, se destacó la historia y el legado de los franciscanos en Japón, una presencia marcada por la fe, el sacrificio y la resiliencia.
Historia y Legado: Misión y Martirio en Japón
En 1977 se creó la Provincia Franciscana de los Santos Mártires de Japón, resultado de la intensa actividad misionera de la Orden proveniente de Europa y América. Hoy, con cerca de setenta frailes distribuidos en nueve casas, la comunidad se sustenta en dos hitos históricos:
Persecución y martirio: Durante casi 250 años, el cristianismo en Japón fue perseguido con ferocidad, dejando una larga lista de mártires. Entre ellos, destaca el caso del franciscano español Pedro Bautista, asesinado en 1597 cerca de Nagasaki y canonizado posteriormente. Este sacrificio, junto con el testimonio silencioso de numerosos cristianos, sigue siendo la base espiritual y cultural de la comunidad cristiana en Japón.
Ataque nuclear y memoria histórica: El impacto devastador de las bombas atómicas en Hiroshima y Nagasaki en agosto de 1945 dejó cicatrices imborrables. El reloj expuesto en el Museo de la Bomba Atómica en Nagasaki, que marca las 11:02, simboliza la hora en que el tiempo se detuvo para más de 70 mil personas. Conmemorando los 80 años del único ataque nuclear en la historia, testimonios como el del sobreviviente Fr. Jacob Kataoka refuerzan la importancia de recordar y aprender de este pasado para promover la paz.
Proyecto Nagasaki: Un Mensaje Global de Paz
Ante los desafíos actuales —como la creciente indiferencia religiosa, el envejecimiento del clero y las tensiones derivadas de conflictos y cambio climático—, los hermanos franciscanos han impulsado el Proyecto Nagasaki.
Iniciativa internacional para la paz: Liderado por Fr. Francis Furusato y Fr. Antonio Kim, este proyecto busca difundir y promover la paz perdurable no solo en la ciudad de Nagasaki, sino a nivel global.
Colaboración y vocación: La iniciativa reúne a frailes de diversos países —Alemania, Argentina, Estados Unidos, entre otros—, que comparten la misión de transformar el dolor del pasado en un compromiso activo por la paz, el diálogo interreligioso y la justicia social.
Reflexión y desafíos contemporáneos
En el documento Hermanos y Menores hoy, Fr. Massimo Fusarelli reflexiona sobre los retos actuales:
- Desafíos de la vocación: La disminución de vocaciones en algunas regiones, combinada con una creciente crisis de fe y la presión migratoria a causa de conflictos y cambio climático, exige un discernimiento profundo para reconocer la acción transformadora del Señor.
- Compromiso social y espiritual: La misión franciscana se reinventa ante la indiferencia religiosa, reafirmando su compromiso de ser portadores de un mensaje de paz que trasciende fronteras y generaciones.
La visita de febrero de 2025 y el testimonio de la comunidad franciscana en Japón son un llamado a recordar el pasado —entre persecuciones, martirio y ataques nucleares— para construir un futuro basado en la paz, la tolerancia y el compromiso interreligioso.

En la entrada del Museo de Nagasaki se lee un mensaje que resume esta misión: “Nagasaki debe ser el último lugar expuesto a una bomba atómica”. Este llamado no solo honra a los mártires y a las víctimas históricas, sino que también invita a renovar la esperanza y el compromiso por un mundo en paz.









