Un día en Casa Franciscana Guaymas: esperanza, ayuda humanitaria y misión franciscana en Sonora

Nov 28, 2025 | Noticias

El viaje que debía acercar a Genevelle a la frontera de Estados Unidos terminó en tragedia. La joven africana, de 27 años, cayó del tren en el que viajaba hacia el norte y quedó tendida sobre los rieles. Intentó ponerse a salvo, pero no logró hacerlo a tiempo: el tren laceró su pie derecho. Era mediodía, en septiembre de 2024. El dolor, indescriptible, sólo pudo expresarlo entre gritos y lágrimas.

Mientras ella luchaba por sobrevivir, sus tres compañeros de viaje —con quienes había cruzado el Atlántico— continuaron la ruta con el peso de dejarla atrás. Todo indica que alcanzaron su objetivo.

Ese mismo día, muy cerca del lugar del accidente, se encontraban Sandra Martínez y Aracely Llanes, integrantes de Casa Franciscana Guaymas, realizando su labor cotidiana de entregar alimentos y kits de higiene a los migrantes que pasan por el famoso Empalme, a doce kilómetros de Guaymas, en el Estado de Sonora. Al enterarse del accidente, acudieron de inmediato: le ofrecieron agua, la protegieron del sol inclemente y la trasladaron en el vehículo de la misión al Hospital Nacional de Guaymas. Allí permaneció cerca de siete meses, recuperándose de la cirugía y elaborando su duelo. Le salvaron la vida, aunque no pudieron salvar su pie.

Casa Franciscana: 70 años al servicio de los más vulnerables

Casa Franciscana Guaymas, fundada hace más de setenta años por la Provincia Franciscana de Santa Bárbara (Estados Unidos), es un punto clave de apoyo para la población más necesitada de la región. La presencia franciscana se reconoce en las múltiples capillas que puntean la ciudad, testigos de décadas de trabajo pastoral y social.

Hoy, la misión cuenta con una infraestructura sólida para sostener quince programas dedicados a la salud física y mental, educación, alimentación, apoyo humanitario a migrantes y acompañamiento a personas en situación de calle. Entre sus instalaciones se encuentran consultorios médicos, dentales y psicológicos, farmacia, habitaciones de acogida, oficinas administrativas, una casa para voluntarios y otra para la fraternidad franciscana, un comedor para niños y adultos y un centro de reforzamiento escolar.

Desde el día del accidente, Casa Franciscana asumió el cuidado de Genevelle. Tras su prolongada estancia hospitalaria, se le proporcionó alojamiento en una habitación dentro de las instalaciones.

Una nueva rutina y nuevas esperanzas

Hoy, Genevelle inicia sus mañanas con la eucaristía de las 7:30 a. m. en la pequeña capilla de la misión, junto a colaboradores y voluntarios. En sus tiempos libres crea bisutería para vender y generar un pequeño ingreso. Sin embargo, lo que más la ilusiona y desafía son las clases de inglés que imparte a los niños del proyecto educativo de Casa Franciscana.

El Director de Misión Franciscana Guaymas, Fr. Martín Ibarra, OFM —Vicario de la Provincia de Santa Bárbara—, explica la labor de la misión a través de un gran mapa del estado de Sonora donde aparecen señaladas todas las comunidades atendidas. Distingue dos modos de trabajo: la misión interna, centrada en los programas que se desarrollan dentro de las instalaciones, y la misión externa, que implica salir a las comunidades rurales para llevar esos mismos servicios. Fue precisamente la misión externa la que permitió a Sandra y Aracely encontrarse con Genevelle y salvar su vida.

Una tradición de servicio que deja huella

En pleno centro de Guaymas se alza el Conservatorio de Música Fray Ivor Toneck, una elegante construcción blanca que recuerda la entrega de este fraile franciscano, quien dedicó su vida a impulsar a la juventud local a través de la música. Con esfuerzo y visión, Fr. Ivor logró que hoy el conservatorio sea un espacio para la formación profesional en artes musicales.

Peregrinos de esperanza

Genevelle no ha renunciado a su sueño inicial. Espera pacientemente a que se den las condiciones para intentar cruzar la frontera. Mientras tanto, Casa Franciscana es su hogar, y su equipo de voluntarios y colaboradores, su familia. Su historia es un testimonio vivo de lo que significa ser una peregrina de esperanza.

Esa misma esperanza acompañó a Aracely Llanes, quien falleció el 27 de noviembre de 2024, solo dos meses después del accidente. Pasó el penúltimo mes de su vida cuidando a Genevelle en el hospital. Su dedicación sigue siendo un acto de amor y servicio que honra profundamente el carisma franciscano.

Fr. Daniel Rodríguez Blanco, OFM
Director de la Oficina General JPIC