El lunes 31 de enero de 2022, una noticia recorrió todo el mundo reportando una marcha antiinmigrante en la ciudad de Iquique, Chile, con la participación de unas cuatro mil personas. Algunos de los manifestantes asaltaron un campamento de migrantes, en su mayoría migrantes venezolanos en Chile, destruyendo sus carpas y quemando sus pertenencias. A finales de septiembre de 2021 ocurrió algo parecido, en medio de la crisis migratoria en el norte de Chile.
Al respecto, el obispo de la Diócesis de Iquique, Mons. Isauro Covili, OFM, desde su toma de posesión a mediados de 2022, ha hecho constantes llamados para detener todo tipo de violencia, invitando a ser “instrumentos de paz” y a vivir la cultura de la acogida con los migrantes de la zona, especialmente en la región de Tarapacá.
Iquique es una ciudad que pertenece a la región de Tarapacá (fronteriza con Bolivia), al norte de Chile y a 1.800 kilómetros de Santiago. Cuenta con una población estimada de 233.228 habitantes y ha sido uno de los principales puntos de llegada de migrantes en el norte del país.
La Red Franciscana para Migrantes en Tarapacá: presencia y acompañamiento pastoral
La Red Franciscana para Migrantes (RFM) de Iquique ha desarrollado diversas actividades pastorales y sociales desde sus inicios en 2023, fortaleciendo la pastoral migratoria franciscana en la zona. El inicio de este 2026 ha estado marcado por múltiples iniciativas en favor de familias migrantes.
“Espacio de alegría fraterna”: apoyo a niños migrantes en Alto Hospicio
La primera de ellas tuvo lugar del 9 al 11 de enero. La RFM, junto a las Hijas de la Caridad de San Vicente de Paúl, realizó durante tres días la iniciativa “Espacio de alegría fraterna” con el objetivo de “crear un espacio seguro y fraterno que promueva la alegría, el juego, el aprendizaje y la integración para los niños migrantes del Paso de la Mula durante su período de vacaciones”. Enero y febrero son meses de vacaciones en Chile, coincidiendo con el verano del Cono Sur. Paso de la Mula es uno de los asentamientos migratorios en Alto Hospicio, comuna vinculada a Iquique.
En el primer día del triduo –9 de enero– los hermanos y hermanas abordaron lúdicamente el tema “Mis emociones”, y en el segundo día “Mi identidad cultural”. Juegos, cantos, pintura, oración y teatro fueron las herramientas pedagógicas utilizadas para hacer disfrutar a la niñez reunida en el local de las “Vicentinas”.
El tercer día fue el más esperado. El programa contemplaba una excursión a una de las playas de la ciudad de Iquique. A las siete de la mañana del 11 de enero, unos 30 niños volvieron a hacerse presentes en el lugar habilitado por las Hijas de la Caridad de San Vicente de Paúl. Un sabroso desayuno los esperaba. Dos horas después se encontraban disfrutando de las olas del Océano Pacífico.
En la playa, una ballena inflable de plástico de dos metros de largo era la principal atracción para los niños. Todos querían subirse sobre ella o, en todo caso, abrazarla. El blanco y negro de la ballena solo logró descansar durante el almuerzo, mientras los pequeños disfrutaban de la comida preparada por las religiosas. Después de un descanso, la arena y el mar volvieron a recibir a la infancia migrante.

Integración y recreación: iniciativas para la niñez migrante en 2026
Alto Hospicio está ubicado sobre una de las cordilleras costeras desérticas de Iquique. A partir de la violencia suscitada en 2021 y 2022, muchos migrantes realizaron tomas de terrenos y, desde entonces, han construido precarias viviendas sin servicios básicos, reflejando la compleja situación social de los migrantes en Tarapacá.
Otra de las actividades desarrolladas por la Red Franciscana para Migrantes fue en febrero de 2026. En el patio de las “Vicentinas” instalaron una pequeña piscina portátil que estará disponible hasta el inicio del año escolar. “La piscina para las niñas es el martes y para los niños, el miércoles”, informa la Hermana María Isabel Ruiz, F.d.C.
Taller de emprendimiento para mujeres migrantes en Iquique
Por su parte, la Hermana Totty Bórquez, FMM, integrante de la RFM en Iquique, reconoce que la migración es un tema del que se habla con recelo y desconfianza en la ciudad. Para ella, la RFM es la mano que acoge y que, en el silencio de la escucha, hace saber a los migrantes que no están solos y que alguien cree en ellos.
La tarde del 17 de febrero, en el salón donde se repartió el desayuno el día del paseo y mientras las niñas disfrutaban de la piscina, sus mamás participaban en una reunión para definir el programa, los días y horarios del Taller de Emprendimiento en Estampado Térmico para diez mujeres migrantes, que tendrá una duración de tres meses. Afuera, la Hermana Jeanette Martínez, F.d.C., cuidaba de las niñas y les ofrecía un pequeño refrigerio.
Las beneficiarias provienen de Bolivia, Venezuela, Cuba y Nicaragua. Este proyecto no solo busca capacitar para la elaboración de diversos productos, sino también ofrecer insumos para la creación de marca, el manejo de redes sociales para el posicionamiento de sus productos y el asesoramiento legal de cara a constituir una cooperativa. El subtítulo del taller es: ¡Mujer, tú puedes!
Trabajo en red con INCAMI y la pastoral de acompañamiento espiritual
Fr. Julio Campos, OFM, párroco de la Parroquia San Antonio de Padua en Iquique y facilitador de la RFM – Chile, asegura que el trabajo con la niñez y los adultos migrantes “es una oportunidad para enriquecer mi vocación de hermano menor que sigue a Jesús pobre y advenedizo”.
Además, la RFM tiene previsto acrecentar el apoyo al Instituto Católico Chileno de Migración (INCAMI), organismo de la Conferencia Episcopal de Chile, a través de la pastoral de escucha y acompañamiento espiritual a los migrantes que pasan o viven en la ciudad. Entre los servicios que ofrece el INCAMI se encuentran la asesoría jurídica, orientación migratoria, una casa de acogida, servicios de salud y un centro de escucha y acompañamiento espiritual. El Padre Vicente Taji, SVD, es el director, y Janett Gómez Calle es la coordinadora de la oficina en Iquique.
La misión franciscana con los migrantes en el norte de Chile
“El trabajo con los migrantes es un desafío cotidiano, porque implica desacomodarse, mirar hacia el otro, escuchar a alguien que no conoces y actuar desde la confianza”, comparte Fr. Julio Campos. “Esta actitud de vida es sana, pues es vivir en clave de esperanza, creer en el otro y, por tanto, creer en Dios”, concluye.
Fr. Daniel Rodríguez Blanco, OFM JPIC – Roma








