
Consejo Internacional de Justicia, Paz e Integridad de la Creación
Los miembros del Consejo Internacional de Justicia, Paz e Integridad de la Creación (CIJPIC) de la Orden de los Hermanos Menores, en ocasión del Centenario del Cántico de las criaturas, nos hemos reunido en Asís del 1 al 7 de marzo de 2025 para emprender un discernimiento profético sobre los próximos pasos de nuestro servicio.
SIGNOS DE LOS TIEMPOS: ALARMAS Y SEMILLAS DE ESPERANZA
Los signos en nuestro tiempo nos muestran que el año 2025 es un momento crítico en la historia de la humanidad, una verdadera encrucijada. La humanidad está jugando con fuego, en el sentido literal de la palabra, con consecuencias potencialmente trágicas de cara al futuro. Estamos profundamente alarmados por lo que está sucediendo en las tres dimensiones de nuestra labor: justicia, paz e integridad de la creación. En lugar de experimentar la justicia, estamos siendo testigos de terribles injusticias que se infligen a los más vulnerables, como los migrantes y los refugiados. En lugar de experimentar la paz, somos testigos de una intensificación del derramamiento de sangre en guerras absurdas y de una carrera armamentista aterradora. En lugar de experimentar la integridad de la creación, somos testigos de su brutal profanación, como la locura de la expansión de los combustibles fósiles y la continua deforestación, mientras que los desastres climáticos se vuelven más mortíferos y frecuentes. Es una trayectoria aterradora en los tres frentes de nuestro trabajo, en todos los rincones del mundo.
Paradójicamente, el año 2025 es también un Año Jubilar, con el tema “Peregrinos de Esperanza”. En medio de tanto sufrimiento y muerte, recordamos que el Señor de la Vida venció a la muerte. Mientras presenciamos las pesadas cruces que llevan tantas hermanas y hermanos, recordamos que la Cruz es seguida por la tumba vacía. Basándonos en la esperanza cristiana, nos comprometemos de nuevo a intensificar los esfuerzos para que prevalezca la justicia, la paz y la integridad de la creación. Como hijos de san Francisco y herederos de su carisma de servicio a “estos mis hermanos más pequeños” (Mt 25, 40), decidimos una vez más servir y caminar junto a las víctimas de diversas injusticias, conflictos y desastres medioambientales, llevando esperanza al mundo.
CONFESIÓN Y LLAMADA A UNA MAYOR ACCIÓN
Encontramos una gran esperanza al ser testigos de lo que los animadores de JPIC han logrado en el último trienio, como lo ilustran los informes muy inspiradores de las diferentes conferencias. JPIC se está convirtiendo en una parte cada vez más importante en la vida de la Orden y se han alcanzado muchos objetivos. Pese a ello, también hemos aceptado la invitación de nuestro Vicario general, Fr. Ignacio Ceja, de ser muy honestos sobre “las fallas y dificultades que se enfrentan”, un ejercicio muy oportuno en este tiempo de Cuaresma que acaba de empezar. Por ello, reconocemos que lo que estamos haciendo nosotros y toda la Orden no es suficiente. Dada la expansión exponencial de los desafíos a los que se enfrenta nuestro mundo, debemos admitir que la Orden no está a la altura de las circunstancias. Esto debe cambiar. La Orden se debe tomar más en serio la gravedad de las grandes crisis a las que nos enfrentamos. Por eso, como dijo san Francisco, “Comencemos, hermanos, a servir al Señor Dios, pues escaso es o poco lo que hemos adelantado” (1 Cel 103).
Un gran desafío que identificamos es que muchos frailes siguen considerando JPIC como algo “opcional”, mientras que varios Ministros generales definieron JPIC como el “ADN” de nuestro carisma. Lamentablemente, esta es una gran discrepancia en la vida de la Orden y una necesidad de conversión que debe ser señalada. Nuestra vocación franciscana exige que JPIC sea una parte integral en la vida cotidiana de cada fraile, no algo delegado únicamente a los animadores de JPIC. Como seguidores de san Francisco, debemos imitar su servicio a los leprosos y a los más vulnerables, sus arriesgados intentos de promover la paz como en Damieta o en el conflicto entre el alcalde y el obispo de Asís, y su afecto fraternal y compasión con las demás criaturas. En este siglo XXI, esta opción carismática a favor de la JPIC se ve iluminada gracias al magisterio de nuestro querido Papa con nombre franciscano, especialmente a través de sus proféticas encíclicas Laudato Si’ y Fratelli Tutti. Ahora es el momento de hacer realidad esas enseñanzas como prioridad central de la Orden.
LÍNEAS DE ACCIÓN
Reunidos aquí, en el lugar sagrado de nacimiento de san Francisco y la Orden, revisamos y reafirmamos las líneas generales de acción de las declaraciones de Jerusalén 2019 y Petrópolis 2022, al tiempo que las actualizamos para reflejar los signos de los tiempos en constante evolución, discerniendo lo que el Espíritu Santo nos invita a hacer a continuación.
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Búsqueda de Justicia para Migrantes y Refugiados
En todas partes del mundo somos testigos de la realidad de las personas en movilidad, tanto dentro como fuera de las fronteras nacionales. Las razones de este movimiento son complejas y cada vez más involuntarias a causa de los sistemas socio económicos siempre más injustos, a la alteración del clima y a la violencia. Reconocemos que las personas tienen derecho a migrar, así como derecho a no migrar. Lamentablemente, los sistemas que permiten la migración fácil de las personas están rotos. Estos sistemas rotos están siendo manipulados aún más por líderes políticos y otros líderes sociales, que culpan injustamente y usan la violencia contra los migrantes y refugiados. Estos esfuerzos deshumanizantes hacen que la difícil situación de esas hermanas y hermanos sea aún más difícil y peligrosa.
Recordando la naturaleza itinerante de nuestra vida franciscana, la familia franciscana se ha unido para crear redes de apoyo para migrantes y refugiados. Estas redes operan en América, el Mediterráneo, África, Asia y Oceanía. Reafirmamos firmemente nuestro compromiso por su continuidad y fortalecimiento, creando oportunidades de participación para más personas. Por lo tanto, pedimos a todos los hermanos, a la Familia Franciscana y a todas las personas de buena voluntad:
- Sensibilizar las realidades migratorias en cada una de nuestras entidades, coordinándonos estrechamente con las redes de Familia Franciscana.
- Fortalecer e iniciar, donde sea necesario, redes Franciscanas para la atención pastoral a migrantes, refugiados, víctimas de la trata de personas y de aquellos que trabajan en condiciones de esclavitud moderna.
- Desarrollar una pastoral de migrantes y refugiados holística, sistemática y continua, basada en la realidad local en donde los frailes prestan servicio, junto con nuestras redes franciscanas y otras organizaciones sociales y de derechos humanos; en ella se debe abordar la complejidad de las etapas del viaje de las familias migrantes: las que quedan atrás, las que abandonan una comunidad, las que están en camino y las que llegan a un nuevo lugar.
- Abogar por medio de nuestras redes franciscanas y actuar a través de otros conductos apropiados para disminuir los factores de “empuje” que llevan a las personas a sentir que la migración es su única posibilidad de una vida mejor y, en muchos casos, simplemente de sobrevivir.
- Capacitar a los jóvenes migrantes y refugiados desarrollando habilidades para que puedan prosperar en sus lugares de residencia.
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Promover la Paz en un mundo violento
El conflicto es un elemento normal de la vida. La forma en que abordamos este conflicto es una cuestión de si conduce a la violencia o a la posibilidad de la paz. De hecho, admitimos que nuestra fe nos recuerda la voluntad de Dios de que todos tengamos paz. En Fratelli Tutti, el papa Francisco llama nuestra atención sobre los dones franciscanos de la fraternidad y la amistad social, resaltando la centralidad del diálogo y el encuentro (FT 199). Somos conscientes de que la forma en que vivimos en fraternidad es nuestra primera señal del camino hacia la no violencia y la reconciliación. A partir de este punto, aplicamos una espiritualidad y una práctica de no violencia activa como camino para la construcción de la paz que emana de nuestra tradición franciscana.
Abrazando nuestra herencia como “heraldos de paz”, construimos redes en Asia y África y nos unimos a otras organizaciones, como Franciscans International y Pax Christi International, con el fin de luchar por la paz. Estos esfuerzos nos permiten desarrollar nuestras habilidades y experiencia en la mediación y resolución de conflictos, la construcción de la paz y el diálogo. Por lo tanto, llamamos a todos los frailes, a la Familia Franciscana y a todas las personas de buena voluntad a:
- Romper los ciclos de violencia y trauma proporcionando recursos para ayudar a los hermanos a darles apoyo espiritual, psicológico y de otro tipo a las víctimas de la violencia.
- Trabajar con la Iniciativa Católica de No Violencia de Pax Christi International y su Centro por la No Violencia para desarrollar políticas públicas y promover la enseñanza de la Iglesia a fin de construir estructuras para la no violencia en contrapeso al crecimiento del militarismo como principal recurso en la resolución de conflictos.
- Construir puentes entre líderes rivales para promover la mediación no violenta en los conflictos, siguiendo el ejemplo de san Francisco, como entre los cruzados y el Sultán o entre el alcalde y el obispo de Asís.
- Apoyar a las comunidades vulnerables, ya que uno de los motores de la violencia es la deshumanización de los demás mediante el racismo, la xenofobia, la misoginia y los ataques a otros grupos vulnerables, como los cristianos perseguidos.
- Apoyar a Franciscans International y su incansable labor en favor de los derechos humanos ante las Naciones Unidas, ya que nos preocupa que muchos intereses empresariales estén intentando disminuir el papel de las organizaciones no gubernamentales (ONG’s); debemos reforzar nuestra defensa para evitar que esto ocurra.
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Poner fin a la destrucción de la Creación
El año 2025 está caracterizado por la celebración del VIII centenario del Cántico de las criaturas y el X aniversario de la Encíclica Laudato Si’. Mientras celebramos estos dos textos proféticos, tuvimos la suerte de visitar el “Jardín del Cántico” en San Damián y reflexionar con Fr. William Short OFM, sobre la relevancia del Cántico para inspirar una ecología integral. Dado que la Orden, la Iglesia y la humanidad en general siguen respondiendo de manera inadecuada al llamado de Laudato Si’ y a la enorme urgencia de la crisis climática (cf. Laudate Deum), el Cántico es muy prometedor para dirigir nuestra mirada a Dios como Creador y a la santidad de las demás criaturas como motivación para cuidarlas.
Es trágico que la negación del cambio climático domine ahora muchos de los centros de poder y que se estén llevando a cabo planes para acelerar aún más los proyectos destructivos de la industria de los combustibles fósiles y otras industrias contaminantes. Preocupados por los gritos cada vez más desesperados de la tierra y de los pobres, debemos seguir con mucha más intención a san Francisco como “el ejemplo por excelencia” de una ecología integral (Laudato Si’ 10), promoviendo una “cultura de la vida” coherente para proteger la vida humana en todas sus etapas y un planeta sano con el fin de sostener la vida en todas sus formas. Por lo tanto, pedimos a todos los hermanos, a la Familia Franciscana y a todas las personas de buena voluntad:
- Practicar una “espiritualidad ecológica” (LS 216) en nuestra vida cotidiana y, al mismo tiempo, evangelizar su importancia en nuestros respectivos ámbitos de misión, alabar a Dios junto con nuestros semejantes (siguiendo el ejemplo del Cántico) y aprendiendo como la creación es fuente de motivación para cuidarla.
- Integrar la Laudato Si’ en nuestra vida litúrgica para enfatizar cómo el misterio de la Creación está en el centro de nuestra fe, en particular celebrando el “Día de la Creación” (1º de septiembre) como “Jornada Mundial de Oración por la Creación”. Esta celebración nos da esperanza ya que pronto se convertirá en una fiesta litúrgica en muchas iglesias. En ese mes, animamos también a celebrar el “Tiempo de la Creación” ecuménica.
- Contrarrestar el consumismo tóxico que impregna nuestras sociedades, encarnando estilos de vida sobrios al estilo ascético franciscano y poniendo en marcha iniciativas locales para el cuidado de la creación y la promoción del bienestar ecológico. Por ejemplo, reducir drásticamente y hacer más ecológico nuestro consumo de energía, ahorrar agua y plantar árboles.
- Contribuir a la construcción de una economía fraterna que permita un desarrollo integral sostenible, así como un reparto justo de los recursos naturales, denunciando, junto con las víctimas y los movimientos sociales, las industrias contaminantes como la agroindustria, el fracking (fracturación hidráulica), la minería salvaje, etc. Nos comprometemos a ayudar a construir alternativas, como la agroecología y las cooperativas.
- Denunciar la continua expansión de la industria de combustibles fósiles, principal responsable de la emergencia climática, profundizando los esfuerzos de desinversión financiera por parte de las Entidades OFM y seguir apoyando el Tratado de No Proliferación de Combustibles Fósiles.
- Abogar por la justicia climática en las cumbres anuales de la COP, particularmente en nuestros respectivos países, en cooperación con otros actores eclesiales y sociales, para que se cumplan las promesas del Acuerdo de París.
- Continuar el proceso de creación e implementación de la red de centros Franciscanos de educación superior en ecología integral, para apoyar los esfuerzos de la Orden en este campo.
PRIORIDADES TRANSVERSALES
Por último, hemos identificado algunos temas transversales que son esenciales para las tres dimensiones de nuestro trabajo:
- Una integración cada vez más profunda de JPIC con las secretarías de “Evangelización y Misión” y “Formación y Estudios”, tal y como se debatió con sus Secretarios generales aquí en Asís, dado que los tres servicios están profundamente interconectados en la vida de la Orden, tanto a nivel de la Curia como de las Entidades. En particular, discernimos que la Oficina General de JPIC también merece convertirse en una Secretaría, para señalar de manera decisiva que JPIC es realmente nuestro ADN como franciscanos, como han declarado varios Ministros generales.
- Participación activa en redes, dado que la Orden no es lo suficientemente grande como para abordar eficazmente los gigantescos desafíos a los que nos enfrentamos; desde redes de la Familia Franciscana, como la Red Franciscana para Migrantes de las Américas, la Red Franciscana del Mediterráneo, la Red Franciscana por la Paz y la Ecología Integral en Asia, la Red Franciscana por la Construcción de la Paz y la Justicia Ecológica en África Oriental, hasta redes temáticas católicas, como el Movimiento Laudato Si’ y la Iniciativa Católica por la No Violencia.
- Ser más atentos a la comunicación, invitando a los frailes a compartir sus historias para que todos podamos aprender e inspirarnos en las mejores prácticas y acciones de JPIC.
Para concluir, tras una fructífera semana de intercambio fraterno y discernimiento, el Consejo Internacional de JPIC renueva su compromiso de apoyar a todos nuestros frailes para que se conviertan en “Peregrinos de la Esperanza”, haciendo realidad los sueños de Justicia, Paz e Integridad de la Creación en todos los lugares donde esté presente una fraternidad OFM.
Miembros del Consejo Internacional OFM de Justicia, Paz e Integridad de la Creación:
- Fr. Daniel Rodríguez Blanco – OFM Oficina General de JPIC
- Fr. Taucen Girsang – OFM Oficina General de JPIC
- Fr. Jean Eric Mutabazi – Comité de Animación JPIC OFM
- Sr. Mary Wangari Sebastian, LSSJ – OFM Comité de Animación de JPIC
- M. Tomás Insua – Comité de Animación JPIC OFM
- Fr. Carlos Molina – Coordinador de la Conferencia de Tierra Santa
- Fr. John Luke Gregory – Coordinador de la Conferencia de Tierra Santa
- Fr. Marco Bussi – Coordinador COMPI
- Fr. Natanael Ganter – Coordinador del COTAF
- Fr. Fridus Derong – Coordinador de SAAOC
- Fr. Cordian Szwarc – Coordinador Conferencia Eslava del Norte
- Fr. Benjamin Milkovic – Coordinador de la Conferencia Sudeslava
- Fr. Flavio Chavez – Coordinador de la Conferencia Nuestra Señora de Guadalupe
- Fr. Augustine Seng Mun Aung – Coordinador EAC
- Fr. João Paulo Mendes de Moraes – Coordinador de la Conferencia Brasil-Cono Sur
- M. Russell Testa – Coordinador de la Conferencia de lengua inglesa



