Comunicado de prensa conjunto – El Patriarcado Latino de Jerusalén y la Custodia de Tierra Santa

Mar 31, 2026 | Noticias

Ciudad Santa de Jerusalén
Domingo de Ramos, 29 de marzo de 2026

 

Esta mañana, la policía israelí ha impedido que el Patriarca Latino de Jerusalén, Su Beatitud el cardenal Pierbattista Pizzaballa, máxima autoridad de la Iglesia católica en Tierra Santa, junto con el Custodio de Tierra Santa, el reverendísimo Fr. Francesco Ielpo, OFM, guardián oficial de la Iglesia del Santo Sepulcro, de entrar en la Iglesia del Santo Sepulcro en Jerusalén, cuando se dirigían a celebrar la misa del Domingo de Ramos.

A ambos se les detuvo en el camino, mientras se desplazaban de forma privada y sin ningún rasgo de procesión o acto ceremonial, y se vieron obligados a regresar. Como resultado, y por primera vez en siglos, se impidió a los Jefes de la Iglesia celebrar la misa del Domingo de Ramos en la Iglesia del Santo Sepulcro.

Este incidente sienta un grave precedente y hace caso omiso de la sensibilidad de miles de millones de personas en todo el mundo que, durante esta semana, tienen la mirada puesta en Jerusalén.

Los máximos responsables de las Iglesias han actuado con plena responsabilidad y, desde el inicio de la guerra, han cumplido con todas las restricciones impuestas: se cancelaron las reuniones públicas, se prohibió la asistencia y se hicieron los arreglos necesarios para retransmitir las celebraciones a cientos de millones de fieles en todo el mundo, quienes, durante estos días de Pascua, dirigen su mirada hacia Jerusalén y hacia la Iglesia del Santo Sepulcro.

Impedir la entrada del cardenal y del Custodio, que ostentan la máxima responsabilidad eclesiástica sobre la Iglesia católica y los Lugares Santos, constituye una medida manifiestamente irrazonable y gravemente desproporcionada.

Esta decisión precipitada y fundamentalmente errónea, viciada por consideraciones indebidas, representa una desviación extrema de los principios básicos de razonabilidad, libertad de culto y respeto al statu quo.

El Patriarcado Latino de Jerusalén y la Custodia de Tierra Santa expresan su profundo pesar a los fieles cristianos de Tierra Santa y de todo el mundo por el hecho de que se haya impedido así la oración en uno de los días más sagrados del calendario cristiano.